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PRENSA

UNA LUZ DE NAVIDAD

La luz el faro sirvió de inspiración para celebrar la llegada de las fiestas navideñas, el día de ayer en el Observatorio Histórico de Mazatlán. Un programa de ópera y música mexicana, enmarcado con cantos navideños, fue interpretado por figuras emblemáticas de la lírica, para celebrar dos siglos desde la composición de Noche Paz.

La luz como emblema de armonía y el paisaje mazatleco como escenario, enclavado en la cima del Cerro del Crestón, vistieron una velada artística en beneficio del trabajo que se realiza para la operación y preservación del Parque Natural Faro Mazatlán, cuyo patronato preside la Sra. María Esther Juárez.

Rebeca de Rueda, soprano, abrió el programa artístico con un canto a su querido padre, O Mio Babbino Caro, de Gianni Schicchi de Puccini, una de las más deliciosas piezas de la ópera.  Siguió con La Barcarola de los cuentos de Hoffman, a dueto con la mezzo soprano Sara Holcombe, para recrear el paso de la góndola hacia un puerto distante de los canales de Venecia.

La voz potente, el fraseo rápido y la actuación de gran intérprete de José Adán Pérez, se posicionó en la escena con su legendario Largo al Factotum del Barbero de Sevilla. El barítono demostró ser el intérprete de Rossini por excelencia, aunque aborda por igual las obras de Bizet, Strauss o las composiciones de María Greever. Su rango vocal le permite abordar diversos géneros en su tono justo, lo que le ha ubicado como un emblema sinaloense en la escena mundial.

El programa se antojaba espléndido a ésas alturas, cuando se escuchó Sobre las Olas frente al mar que inspiró la composición de Juventino Rosas.  La credencia de las aguas se empató con el ritmo del oleaje, gracias al talento de la pianista japonesa Michiyo Morikawa, que hizo suyo el océano mazatleco y demostró que es factible transitar con maestría de la ópera al bolero, al igual que moverse entre la música bravía y los cánticos navideños. La nota suave del cross over la dio el cantante invitado Robert Camino-Matta, alumno de Adán Pérez en Nueva York.

El Cascanueces, un clásico navideño, inició la sección festiva, donde se impuso un ambiente alegre y espiritual. La primera bailarina Irma Osuna interpretó como solita el Gran Pas de Deux, con dominio escénico excepcional, para dar tránsito a O Holy Night, a la seducción jazzitica de Santa Baby y la Solemnidad de Adeste Fideles.

La parte sublime de la noche, de plena comunión espiritual, irrumpió con la bicentenaria Noche de Paz que se ha traducido del alemán a 300 idiomas. Previamente se había celebrado un coctel, cuando el sol empezaba a ocultarse.

Con localidades agotadas para Noche de Luz, Vivace Producciones hizo su reaparición en la escena mazatleca.